"He oído sus gritos contra los opresores y he bajado a liberarlos"

(Ex 3, 7-8)

Carta de nuestro Vicario Fr. Jesús Bel Gaudó. Apoyo a la Pastoral penitenciaria del Rodeo I y Rodeo II. dirigida a Mons. Roberto Lückert León

VICARÍA DE VENEZUELA
RELIGIOSOS MERCEDARIOS
Avda. 11A con Calle Ñ-O  Monte Bello.
MARACAIBO – Zulia.     VENEZUELA
Tf.  0261 748 03 84.


+Mons. Roberto Lückert León

Director de la Oficina de Justicia y Paz.

Vicepresidente de la CEV



       Excelentísimo Monseñor:



            La Vicaría de la Orden de la Merced se une a la Iglesia de Venezuela en la preocupación por la realidad de las cárceles de nuestra patria. Esta realidad ha tenido especial relevancia en los últimos acontecimientos del Rodeo I y Rodeo II que, definitivamente, son la punta de un iceberg que esconde problemas graves en toda la estructura del sistema penitenciario y que requiere soluciones profundas.

El pecado de la corrupción ha llenado de cadenas de inmoralidad y de deshumanización nuestro sistema carcelario, propiciando cada vez más situaciones de injusticia. Hoy en día, incluso tanto como los reclusos, todo el sistema penitenciario está necesitado de redención, de liberación de tantos vicios e injusticias afianzados a lo largo de tantos años de abandono a su propia suerte.

En medio de esta situación los que más sufren son los más débiles, los más pobres y los más inocentes. También sus familiares que se descubren impotentes ante estas situaciones.

Es justo reconocer que, en medio de esta situación, también se encuentran funcionarios, administrativos o de custodia, vigilantes y personal técnico que, con una honestidad intachable y un sincero esfuerzo, tratan de humanizar y de velar, en la medida que pueden, por el respeto de los derechos de los privados de libertad.

Los mercedarios, de acuerdo con nuestro carisma fundacional, colaboramos con la Iglesia de Venezuela, en la Pastoral Penitenciaria y en la Capellanía General de Prisiones, en la evangélica tarea de llevar a Cristo a las cárceles para anunciar a las personas y a las estructuras la libertad que brota del amor de Dios y que es capaz de sanar lo más profundo del corazón.

Nos unimos en la oración y reiteramos nuestro compromiso carismático de seguir anunciando con espíritu profético, en las cárceles, la libertad de los hijos de Dios; junto a la Iglesia de Venezuela y en compañía de tantos otros sacerdotes, voluntarios laicos, religiosos y religiosas

            Que Nuestra Madre de la Merced sea ternura de Dios para los que más sufren.



                                                               Fray Jesús Bel Gaudó

                                                              Vicario Provincial de la Merced en Venezuela.









C/C: Mons. Ulises Gutiérrez – Obispo de la Subcomisión de Pastoral Penitenciaria.

C/C: P. Ponc Capell – Capellán General de Prisiones.

Mercedarios, Campaña Orden de la Merced 2011 "Quiculungo".

En el mar de Galilea



"Caminando por la orilla del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo: veníos conmigo y os haré pescadores de hombres. Ellos, al instante, dejando las redes, lo siguieron" (Mt 4, 18-22).

Jesús mira y  llama a estos hermanos pescadores, y quien es llamado responde con el seguimiento (ellos dejando las redes lo siguieron).

La vocación de los Apóstoles es modelo para todos los que queremos seguir a Jesús. Esta no nace del idealismo, de la fantasía o la generosidad de las personas; nace de la fe, de la mirada amorosa de Dios que a través de Jesús invita a su seguimiento.

Es respuesta a una llamada que Dios dirige: elige y llama. Es Él quien toma siempre la iniciativa y de nosotros solo espera la respuesta a su plan de amor. Él, se hace siempre el encontradizo: pasa, mira, llama... el discípulo escucha, es decir, obedece y lo sigue.
Cuando tomas la iniciativa de optar por ser sacerdote o religioso, no lo haces por el trabajo a realizar, lo haces convencido de que es tu manera de agradecer a Dios lo que ha hecho por ti en Cristo, te ofreces a Dios por Jesús, nada más para aportar con tu generoso sí la manifestación del reino y para ser parte de ese plan del amor de Dios para todos los hombres.
            Descubres por la fe que Jesucristo es el primer valor de tu vida, y quieres que, poco a poco, este descubrimiento, te vaya conquistando por dentro hasta que de verdad Jesucristo se convierte en  lo más importante de tu escala de valores. Has decidido seguirlo y seguirlo con todo lo que su seguimiento implica, renuncias a hacer todo a tu manera y acoges en ti los deseos de Jesús.
        Y seguirlo significa quererlo con toda el alma y ofrecerle nuestro corazón y nuestro cuerpo, nuestras cualidades y gustos, nuestra salud y nuestros estudios, nuestro interés y nuestro tiempo, a fin de que a través de nosotros, Jesucristo que vive hoy, pueda seguir su tarea de liberar y de salvar a la gente.
          Cuando descubrimos la presencia amorosa de Dios en nosotros y vemos todo lo que ha hecho, nuestro corazón canta con júbilo y se entrega con júbilo al Señor y por su causa.  La verdadera alegría de la respuesta vocacional viene de ese saberse amado y llamado por Dios.
Seguir a Jesús, ser discípulo suyo, significa responder a su llamada a vivir con Él y como Él y también realizar la misión llevando su mensaje a todos los hombres.
Vincularse incondicionalmente a su persona, hacerse con Él compañero de camino, identificarse con su estilo de vida: su castidad, su obediencia y su pobreza y compartir su destino en plena fidelidad y disponibilidad a las exigencias que implica toda vocación. Seguir a Jesús supone también colaborar en su misma misión, el proyecto de hacer presente el Reino de Dios en el mundo.

Anímate a Seguir a Jesús. Descubre cuál es el sentido de tu vida y para qué estás aquí, déjate llamar en la Galilea de tu vida, déjate encontrar por Jesús. Y respóndele por amor a ti y a todos los hombres.
Y si quieres ser Mercedario, ven y verás nuestro estilo de vida... Dios les bendiga.